Santoral del 14 de enero: así fue la vida de San Félix de Nola, ‘confesor de la fe’

La Basílica paleocristiana de Cimitile fue erigida sobre la tumba de este presbítero

La Iglesia Católica celebra aLa Iglesia Católica celebra a San Félix de Nola como confesor y mártir. (Wiki Commons/Dominio Público)

Buenas acciones, sacrificios mortales e incluso sucesos inexplicables surgidos por una aparente divinidad, son las razones por las que diferentes individuos fueron beatificados y canonizados por el Vaticano para llevar consigo el nombre de santo.

Todos los días, marcados en el calendario, se conmemora la vida y muerte de estos seres, hombres y mujeres, que dedicaron su existencia a la iglesia católica misma que les valió el nombramiento.

Este es el santoral del miércoles 14 de enero.

Quién fue San Félix de Nola

Los santos más venerados en el mundo Crédito: Luis – Infobae México

Cada año, el 14 de enero, la Iglesia Católica honra la memoria de San Félix de Nola, presbítero romano que, pese a que no murió de forma violenta, es venerado como “confesor de la fe” y “mártir” debido a las persecuciones que enfrentó bajo los emperadores Decio y Valeriano.

Su tumba en la ciudad de Nola, en la actual Italia, se transformó en destino de peregrinación, mientras que los agricultores de la región lo reconocen como patrono e intercesor para la protección del ganado, según la biografía elaborada por San Paulino de Nola al final del siglo IV, la fuente principal sobre su vida.

La tradición relata episodios considerados milagrosos en la vida de San Félix, especialmente durante la persecución de Decio. Uno de ellos asegura que un ángel intervino en su liberación de la cárcel, rompiendo sus cadenas y permitiéndole escapar sin que nadie lo advirtiera.

Según otra versión, tras salir de prisión, se ocultó durante varios días en una caverna cuya entrada quedó tapada por una densa telaraña formada de manera sobrenatural. Estas historias han sido recogidas por autores como Beda el VenerableSan Agustín de Hipona y Gregorio Turonense, quienes, de acuerdo con ACI Prensa, son considerados fuentes de máxima fiabilidad.

San Félix nació en Nola, cerca de Nápoles, en el siglo III. Su padre era un noble de origen sirio. Tras quedar huérfano, distribuyó su herencia entre los pobres y fue ordenado sacerdote por el obispo local, San Máximo, con quien estableció una estrecha relación. El presbítero se convirtió en pilar de la labor pastoral de la diócesis, manteniéndose cercano a los necesitados y mostrando una actitud generosa y desinteresada.

Sobrevivir a la persecución de Decio no marcó el final de sus sufrimientos. Los edictos del emperador Valeriano dirigidos a la comunidad cristiana entre los años 256 y 257 supusieron nuevas amenazas para San Félix y los suyos. No obstante, tras el fallecimiento de Máximo, rehusó la dignidad episcopal que le ofrecían los creyentes de Nola, eligiendo continuar su labor pastoral como presbítero. Mantuvo una vida sencilla y trabajó como campesino para obtener sustento económico.

Existen dos versiones sobre su muerte: una sostiene que falleció de manera natural; la otra, que “padeció el martirio”. San Félix murió el 14 de enero, en torno al año 260, y fue sepultado en Nola. Sobre su tumba se levantó la Basílica paleocristiana de Cimitile, consolidándose su figura como símbolo de entrega y protección para los agricultores y cristianos de la región.

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